La bioética es una asignatura relativamente nueva en la formación del personal de la salud y su reciente formalización en la currícula de las escuelas y facultades que forman a estos profesionales, tomando en cuenta que algunas de las asignaturas tienen su historia desde la época hipocrática.
La importancia de la bioética en la práctica de la medicina parte del reconocimiento de que la salud es un derecho y un bien público, y que es obligación del profesional de la salud tutelar, en lo individual por el paciente y en lo público por la sociedad, por lo que es de vital importancia que la formación en esta disciplina se realice con responsabilidad y convicción de su relevancia, para contribuir a desarrollar un pensamiento crítico y racional, en un marco de dialogo, plural, democrático y respetuoso.
La palabra bioética nace hace más de 90 años con la publicación que hizo el teólogo y filósofo Fritz Jahr, en Alemania, en su artículo publicado “Ciencias de la vida y la moral” que habla de la ética de las relaciones de los seres humanos con los animales y la naturaleza, acuña el término “Bio-Ethik”. En 1959 Charles Percy Snow, filoso y novelista inglés, autor de una serie de novelas y del libro “Las dos culturas” en el que lamenta la brecha entre científicos e intelectuales literatos y hace referencia a la bioética como un puente entre la ciencia y las humanidades, como una tercera disciplina. Pero es en los años setenta que el Bioquímico estadounidense Van Ressenlaer Poterr, profesor de oncología de la Universidad de Winsconsin, retoma este término e incorpora la palabra Bioética al discurso académico contemporáneo en el artículo “Bioética, la ciencia de la supervivencia”, y la da a conocer como una ética aplicada a la salud y más tarde le da su aplicación global en su libro “Global Bioethk”.
Engelhardt 1978 menciona que la bioética es el análisis multidisciplinario de las condiciones morales y conceptuales de la medicina y de otras profesionales afines a la salud. El mismo año se publica la Enciclopedia de Bioética por Warren Reich y la define como el Estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y la atención de la salud, examinada a la luz de los valores y los principios morales. Esta disciplina se asocia al uso de la tecnología, a la relación médico-paciente, a las cuestiones relacionadas con la investigación en salud, y actualmente a las emergencias sanitarias.
Origen de la bioética
En cuanto al origen de la Bioética, está marcado por una gran preocupación por el alcance de la investigación científica y la tendencia a colocar a la ciencia y sus posibilidades por encima de los seres humanos y sus derechos. Con la aparición de los derechos Humanos en el ámbito de la posguerra, por los movimientos de los derechos civiles en Estados Unidos, e incluso se revela en la relación con la medicina, la salud y la investigación Clínica. Además del fenómeno que se presenta sobre el acelerado desarrollo científico y tecnológico y sobre la preocupación que surge en cuanto a la supervivencia y el futuro de la especie humana, sobre la calidad de vida y el bienestar de las personas. Los problemas de Justicia, en cuanto a la asignación de los recursos y el derecho a la protección universal de la salud.
Entonces la bioética desde sus orígenes nace por la necesidad de regular las injusticias que se han dado en la historia de la humanidad, en la investigación y en la aplicación de los avances científicos y tecnológicos. Se conduce marcando los límites, reflexionando donde esta lo bueno, correcto, resaltando la bondad y la justicia, en un marco de dialogo reflexivo, buscando que los seres humanos construyan su propio proyecto de vida.
Siendo su objetivo abrir espacios de reflexión y deliberación hacia el campo de la vida y la salud vida buscando siempre proteger la dignidad humana.
La bioética es un instrumento facilitador del dialogo que permite articular los intereses de todos los involucrados. Adopta características propias que son aplicables al contexto donde se trabaje, adoptando su propia visión, ya que predica los valores y principios éticos y morales en cada área específica.
La enseñanza de la bioética aplicada a la salud busca estimular las competencias bioéticas, en cuanto a los procesos reflexivos en la toma de decisiones, deliberando sobre los criterios éticos en el análisis de los casos, comprender los problemas del paciente y su contexto familiar y social. Priorizando el valor de la persona en relación con la ciencia y la misma sociedad, habilitando la autonomía del paciente y el cumplimiento dialógico de la protección de la calidad de la vida y la vida misma. Lo anterior para buscar que se generen las políticas públicas para que esto se vea apoyado y respaldado, dándole al profesional de la salud más certeza en su actuar.
Es en el perfil del personal de salud donde se deben tomar decisiones, en la práctica clínica, científica, en la gerencia hospitalaria o en la búsqueda del bienestar de la colectividad, mismos que deben realizarse en un ambiente de mayor certidumbre, de libertad y de responsabilidad, basados en las leyes y en los códigos vigentes.
En la contingencia del COVID-19 fuimos testigos del papel de la bioética en esta emergencia sanitaria en cuanto a la disposición de los recursos y la atención a los pacientes. El objetivo entonces es mejorar la calidad de la atención y la calidad de vida de los pacientes
La Bioética desde el punto de vista de su aplicación se divide en Bioética General y Aplicada. La primera reflexiona sobre el actuar del hombre ante la vida, y la Bioética Aplicada, que, en este caso, es Bioética Aplicada a la Salud o Bioética Clínica, que para su estudio se divide en Teórica y en Clínica o de casos, estableciendo un proceso metodológico multidisciplinario para el análisis, generalmente se da un ambiente hospitalario, en el que se toman en cuenta los valores y preferencias de los involucrados, así como las políticas y el marco legal. Para fortalecer la capacidad desde la información o conocimiento y la actuación o actitud ante un problema o dilema bioético.
Sabemos que la bioética es multidisciplinar, interdisciplinar y transdisciplinar, ya que tiene que ver con las otras disciplinas, se apoya y se extiende a través de ellas, tanto por su constante desarrollo como por la necesidad de conjuntar diversos saberes que la componen y complementan. Por parte de la filosofía se reflexiona argumentativamente sobre el quehacer de las personas, sobre él porque es lo correcto o incorrecto, lo bueno o lo malo, lo mejor o lo menos peor, dependiendo de escenario y de los problemas que se presenten.
El modelo biologista que ha imperado en la medicina, está dado por la dualidad cuerpo mente, donde el cuerpo es el ente al que se tiene que componer y no en su dimensión integral, lo que ha motivado un replanteamiento en los objetivos, propósitos y práctica de la medicina. Inclinando su quehacer hacia el humanismo, reconociendo al paciente integralmente: lo biológico, psicológico, espiritual y social.
La bioética en la atención médica dignifica el actuar del profesional de la salud y esto permite recuperar la confianza de la sociedad en la práctica médica, gracias a la interdisciplinaridad de la bioética, porque vincula las ciencias con las humanidades, lo que permite un dialogo deliberativo, crítico en una sociedad plural basada en la tolerancia, fundamentada en la declaración de los Derechos Humanos, con una metodología y fundamentación.
Desde el punto de vista filosófico redimensiona la concepción del hombre como sujeto y no como objeto. Dejando de verlo como un cuerpo, sino como mucho más que eso: un ser biopsicosocial, histórico, cultural y de responsabilidad colectiva, que merece respeto en sus diferencias y sus preferencias.
Existe hoy la exigencia legal de que los hospitales cuenten con un comité de bioética y un comité de ética en investigación, lo que fundamenta la capacitación en bioética para la realización adecuada de sus funciones, ya que es ahí donde se realizará la aplicación práctica de los conocimientos teóricos, las habilidades y las actitudes.
Es fundamental construir una propuesta para la formación en bioética que pueda ser aplicada a diferentes ámbitos. Desde la fundamentación y la legitimación de los contenidos, teniendo en cuenta métodos filosóficos, analíticos, compresivos y críticos reconstructivos.
La bioética entendida como la conciencia de la ciencia, porque conduce al encuentro entre la ciencia y las humanidades, desde una dimensión moral y espiritual del ser humano. Da las herramientas para saber qué hacer con el conocimiento para beneficio de la persona como fin en sí mismo.
La bioética surge como una nueva disciplina dentro de las humanidades medicas para dotar de competencias para manejar los conflictos de valores que surgen en la relación clínica. En un nuevo enfoque en el que se adquieren contenidos teóricos, además de desarrollar una capacidad reflexiva y evaluativa de las situaciones que tendrá que resolver en el ámbito de su profesión, siendo un aprendizaje complejo basado en problemas, midiendo la competencia transversalmente
Entendiéndose por competencia el conjunto de conocimientos: conocer y comprender; habilidades: saber hacer; y actitudes: saber ser o actuar; lo que permite realizar una excelente práctica, adecuada al contexto en el que se desarrolla.
Los contenidos deben abarcar las raíces filosóficas para iniciar la reflexión de las cosas e iniciar con el proceso de la concientización de los profesionales de la salud, esto debe ser estableciendo los objetivos cognitivos, procedimentales y actitudinales que generen un espíritu reflexivo y crítico.
En la enseñanza de la bioética además de los objetivos cognitivos que tienen la finalidad de proporcionar la información necesaria para realizar un buen análisis y poder fundamentarlo, están los objetivos procedimentales que permiten en el educando el desarrollo de habilidades intelectuales y las destrezas para reconocer los dilemas éticos, morales y de justicia en la atención a la salud, y finalmente los objetivos actitudinales en donde se fortalece la interacción con otras personas, creando un perfil respetuoso, solidario, tolerante, abierto a otras opiniones, democrático y plural.
Pensando en una biética procedimental que tiene la finalidad de ser formativa más que informativa que privilegie a la persona sobre la enfermedad, así como el respeto de la dignidad y autonomía del paciente, con una atención más humana.
Cada una de las especialidades debe enseñar contenidos bioéticos directamente vinculados con el área del saber respectivo, con la finalidad de ofrecer herramientas que le permitan al profesional pensar y analizar críticamente los problemas o dilemas presentes, es decir identificar un proceso justo que le permita resolver el conflicto, problema o dilema, derivado de su quehacer cotidiano.
El profesionalismo se define como el conjunto de principios y compromisos para mejorar los resultados en la salud del paciente y maximizar su autonomía, creando relaciones caracterizadas por la integridad, la práctica ética, la justicia y el trabajo en equipo. La bioética es un tipo de ética aplicada que introduce a la práctica de la medicina los valores democráticos que fundamentan los juicios morales procedimental y metodológicamente cuando se encuentre ante conflictos éticos. Esta disciplina surge de la reflexión de cambios de valores, institucionales, laborales, etcétera, que afectan a la relación clínica y que conducen a un replanteamiento del contrato social entre el profesional de la salud y del paciente.
Cabe preguntarse si la enseñanza de la bioética debe de incluir en trabajar sobre un cambio de actitudes y/o conciencia moral, algunos autores mencionan que es complicado, ya que las personas que se están formando en bioética tienen ya formado su carácter moral, aunque también se ha demostrado que durante la formación en bioética se analizan temas que llevan a la reflexión crítica del actuar del hombre y estos transforman en los participantes muchas actitudes y hasta el carácter moral de las personas durante el proceso educativo. El solo hecho de ser capaz de identificar el conflicto ético, el tratar de buscar dar una respuesta racional y prudente, conduce al interiorizar un procedimiento, una forma de actuación, una sensibilización ante los valores implicados en la relación con el otro.
Cuando se conoce la teoría y se ha formado en la habilidad comunicativa, se desarrolla una interiorización reflexiva y una actitud de receptividad ante el proceso del análisis, que conduce a una mayor responsabilidad. Esto es educar las actitudes mediante el conocimiento y las habilidades, dando origen a una formación más que a una información. Además, tomando en cuenta que la experiencia propia de cada persona da un mayor poder condicionador a la conducta humana.